Hace bastante tiempo, en mi época de estudiante, trabajé de zahori. Un trabajo de los mas bonitos que he hecho. Buscaba pozos de agua en los alrededores de Madrid, y no tan alrededor, recuerdo de buscar una vez en el parque del conde de orgaz.
No es como os imagináis, trabajaba para un geofísico. Se colocaban unas baterías y aparatos de medición, y se pinchaba el terreno con unas estacas metálicas equidistantes. Se daba descargas al terreno y se tomaban las medidas. Cada material tiene una lectura. De esa forma se va viendo las capas que hay en el subsuelo, tierra, grava arena piedra, fango, grea y la tan deseada bolsa de agua.
Al terminar, a modo de diversión, sacabamos la vara en y, el péndulo o las varillas. Y buscábamos de forma sensitiva el agua en el terreno. Aun hoy con unas simples varillas soy capaz de encontrar agua.
La primera forma, la académica, es costosa y solo se hace cada cierto tiempo. La segunda es una forma que se puede hacer a diario, sin coste alguno.
Por eso la búsqueda del talento en nuestros equipo debe ser sensitiva y diaria. Buscar donde emana esa persona que esta en el subsuelo y hacerla aparecer. Es un ejercicio de observación imparcial que todos debemos de hacer en nuestro día a día. Si estas atento al pasar por el talento las varillas se cruzarán indicándote donde tienes a alguien con un potencial desaprovechado.
Pero aveces, hay que dar unas descargas al equipo, para saber de que material esta hecho y de donde se puede sacar el talento. Por supuesto descargas indoloras, y medibles.
Una vez descubierto donde esta el talento, no tardes en perforar y hacerlo brotar.
Como la espuma de mar rocía nuestra cara en el castillo de proa, aquí escribo pensamientos que rocíen nuestra mente desde mi punto de vista tanto laboral como personal
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lunes, 17 de febrero de 2014
viernes, 14 de junio de 2013
tablas
Este post se lo dedico a Adrian Troncoso, gran aficionado al ajedrez, si su blog la venta desde las trincheras es bueno, aun mejor es una charla distendida con el, acompañada de una buena taza de café.
Sobre finales de los ochentas jugaba al ajedrez federado en la federación madrileña. Así, bien gastaba las mañanas de los domingos junto con unos compañeros de equipo jóvenes y con mas pilas que el conejito de duracell.
En una partida, cometí un error garrafal en una variante de la apertura, esos movimientos casi automáticos que duran los primeros 12 o 15 movimientos. El resultado fue la perdida de torre y caballo y un flanco con mas agujeros que la persiana de un bosnio.
Tenia dos opciones, tirar el rey e irme al bar de enfrente a tomar un café y una copa de coñac que me quitase el frío de esas mañanas de invierno madrileñas, o quedarme y alargar en lo posible la agonía, mientras mis compañeros intentaban salvar los muebles.
Miré a uno y otro lado, y los vi a todos concentrados, luchando. Decidí quedarme y vender cara la derrota.
Mi rival intentaba el intercambio rápido de piezas, yo buscaba el juego posicional que me diera una mínima ventaja estratégica, buscaba las clavadas, trabar el juego. Buscaba la calidad a la cantidad.
Sobre el movimiento treinta y pico, me paré y pensé sobre 20 o 25 minutos. Una vez analizado el tablero, dije el chiste del día "¿aceptas tablas?". Primero todos miraron el tablero, y luego las risas fueron generalizadas tanto de ellos como de mis compañeros.
En ese momento me salio mi chulería gaditana de "lo siento picha no todo el mundo puede ser de cai" y la siguiente frase fue aun peor, "tablas en 16 movimientos". Fueron 16 movimientos forzados de mi rival y al 16 firmamos las tablas, me levante y ofrecí mi mano de arriba abajo y el desde la silla mirando al tablero la dio de bajo a arriba.
Nunca unas tablas me supieron tanto a victoria, el resultado final 2.5 ellos a 3.5 nosotros.
De aquí saque estas conclusiones:
Cuando estas rodeado de un equipo que pelea y lucha, es una motivación extra para que pelees y luches.
Aunque cometas un error al principio, no todo esta perdido.
Hay muchas ocasiones que es mejor la calidad que la cantidad.
Cada cierto tiempo parate y analiza tus próximos 10 o 15 movimientos.
La victoria de tu equipo es tu victoria personal.
Sobre finales de los ochentas jugaba al ajedrez federado en la federación madrileña. Así, bien gastaba las mañanas de los domingos junto con unos compañeros de equipo jóvenes y con mas pilas que el conejito de duracell.
En una partida, cometí un error garrafal en una variante de la apertura, esos movimientos casi automáticos que duran los primeros 12 o 15 movimientos. El resultado fue la perdida de torre y caballo y un flanco con mas agujeros que la persiana de un bosnio.
Tenia dos opciones, tirar el rey e irme al bar de enfrente a tomar un café y una copa de coñac que me quitase el frío de esas mañanas de invierno madrileñas, o quedarme y alargar en lo posible la agonía, mientras mis compañeros intentaban salvar los muebles.
Miré a uno y otro lado, y los vi a todos concentrados, luchando. Decidí quedarme y vender cara la derrota.
Mi rival intentaba el intercambio rápido de piezas, yo buscaba el juego posicional que me diera una mínima ventaja estratégica, buscaba las clavadas, trabar el juego. Buscaba la calidad a la cantidad.
Sobre el movimiento treinta y pico, me paré y pensé sobre 20 o 25 minutos. Una vez analizado el tablero, dije el chiste del día "¿aceptas tablas?". Primero todos miraron el tablero, y luego las risas fueron generalizadas tanto de ellos como de mis compañeros.
En ese momento me salio mi chulería gaditana de "lo siento picha no todo el mundo puede ser de cai" y la siguiente frase fue aun peor, "tablas en 16 movimientos". Fueron 16 movimientos forzados de mi rival y al 16 firmamos las tablas, me levante y ofrecí mi mano de arriba abajo y el desde la silla mirando al tablero la dio de bajo a arriba.
Nunca unas tablas me supieron tanto a victoria, el resultado final 2.5 ellos a 3.5 nosotros.
De aquí saque estas conclusiones:
Cuando estas rodeado de un equipo que pelea y lucha, es una motivación extra para que pelees y luches.
Aunque cometas un error al principio, no todo esta perdido.
Hay muchas ocasiones que es mejor la calidad que la cantidad.
Cada cierto tiempo parate y analiza tus próximos 10 o 15 movimientos.
La victoria de tu equipo es tu victoria personal.
miércoles, 8 de mayo de 2013
Un paso atras
Aveces, cuando tienes un buen equipo de trabajo, te sumerges. Eres uno mas del equipo. Todos participan de tus ideas, y aportan las suyas.
Pero este mundo es de perspectivas. Y la acabas de perder. Estas viendo lo mismo que ellos. La velocidad de un coche se observa desde la acera, si estas dentro, no tendrás la sensación de velocidad.
Un antiguo jefe, presidente de la compañía, me dijo "Vicente, da un paso atrás, y mira con ojos de ver". El me veía desde fuera, y yo solo veía desde dentro.
Todo iba bien, crecimientos a dobles digitos, objetivos alcanzados, clientes satisfechos. En aquel momento quizás puse en duda el consejo. La economía tiraba del carro.
Pero di el paso atrás, mire con ojos de ver. Y vi errores.
clientes satisfechos pero sin ataduras a la empresa, que cuando reciban cariño de otro lado nos abanderarían.
Comerciales mecanizados, que haciendo bien su trabajo diario, no conectaban con el cliente. Haciendo la visita del medico.
Stocks sobre dimensionados, y con productos de baja rotación a los que cada vez se le hacia menos caso, por que el corazón del negocio tiraba del carro.
Un índice de reciclaje muy bajo de las inversiones. creando un stock de maquinaria de segunda mano, ocupando espacio en el almacén y sin segundas vías de salida.
Hoy, cuando los crecimientos dificilmente alcanzan el positivo mas allá del 2 o 3 %. Me alegro de haber dado un paso atrás. Haber cambiado de perspectiva, Adelantarnos a los cambios que luego todos han tenido que hacer, forzados por la situación. cuando los problemas se posaron encima de las mesas de reuniones de casi todas las salas de ventas.
Siempre me acordare de Don Manuel, un jefe que no mandaba en el sentido estricto de la palabra, El observaba y aconsejaba. Veía tus fallos, pero no te los recriminaba. Buscaba el cambio. En definitiva liderazgo puro y duro
Pero este mundo es de perspectivas. Y la acabas de perder. Estas viendo lo mismo que ellos. La velocidad de un coche se observa desde la acera, si estas dentro, no tendrás la sensación de velocidad.
Un antiguo jefe, presidente de la compañía, me dijo "Vicente, da un paso atrás, y mira con ojos de ver". El me veía desde fuera, y yo solo veía desde dentro.
Todo iba bien, crecimientos a dobles digitos, objetivos alcanzados, clientes satisfechos. En aquel momento quizás puse en duda el consejo. La economía tiraba del carro.
Pero di el paso atrás, mire con ojos de ver. Y vi errores.
clientes satisfechos pero sin ataduras a la empresa, que cuando reciban cariño de otro lado nos abanderarían.
Comerciales mecanizados, que haciendo bien su trabajo diario, no conectaban con el cliente. Haciendo la visita del medico.
Stocks sobre dimensionados, y con productos de baja rotación a los que cada vez se le hacia menos caso, por que el corazón del negocio tiraba del carro.
Un índice de reciclaje muy bajo de las inversiones. creando un stock de maquinaria de segunda mano, ocupando espacio en el almacén y sin segundas vías de salida.
Hoy, cuando los crecimientos dificilmente alcanzan el positivo mas allá del 2 o 3 %. Me alegro de haber dado un paso atrás. Haber cambiado de perspectiva, Adelantarnos a los cambios que luego todos han tenido que hacer, forzados por la situación. cuando los problemas se posaron encima de las mesas de reuniones de casi todas las salas de ventas.
Siempre me acordare de Don Manuel, un jefe que no mandaba en el sentido estricto de la palabra, El observaba y aconsejaba. Veía tus fallos, pero no te los recriminaba. Buscaba el cambio. En definitiva liderazgo puro y duro
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